Ir al contenido
Todos los artículos

Las 4 fases del ciclo menstrual, explicadas de forma sencilla

Descubre las 4 fases de tu ciclo menstrual, las hormonas que las regulan y cómo pueden cambiar tu energía, tu ánimo y tu piel de la regla a la ovulación.

5 min de lecturaActualizado el 22 de octubre de 2026

Tu ciclo menstrual va mucho más allá de la regla. Cada mes, tu cerebro y tus ovarios mantienen un diálogo muy preciso para preparar tu cuerpo ante un posible embarazo y, si este no se produce, todo vuelve a empezar. Conocer las cuatro fases del ciclo menstrual puede ayudarte a entender los cambios en tu energía, tu estado de ánimo, tu piel y tu apetito, y a darte cuenta con más facilidad cuando algo no parece ir bien.

¿Qué es el ciclo menstrual?

Un ciclo empieza el día 1, el primer día de la regla (con sangrado real, no solo unas manchas), y termina el día anterior a la siguiente regla. El ciclo medio dura unos 28 días, pero muy pocas personas tienen una regularidad de reloj. En la edad adulta, se considera normal cualquier duración de entre 21 y 35 días, y es habitual que el ciclo varíe unos días de un mes a otro. En los primeros años después de la primera regla, los ciclos suelen ser más largos y menos predecibles.

Las cuatro hormonas que dirigen tu ciclo

Cuatro hormonas principales llevan la batuta. Esto es lo que hace cada una:

  • La FSH (hormona foliculoestimulante) se produce en la hipófisis, una pequeña glándula situada en la base del cerebro. Da la señal a los ovarios para que empiecen a madurar folículos, unos sacos diminutos llenos de líquido que contienen cada uno un óvulo.
  • Los estrógenos los producen los folículos en crecimiento. Reconstruyen el revestimiento interno del útero (el endometrio) después de la regla y, a medida que aumentan, suelen dar un empujón a la energía y al estado de ánimo.
  • La LH (hormona luteinizante) se dispara cuando los estrógenos alcanzan su punto máximo. Este pico desencadena la ovulación, es decir, la liberación de un óvulo maduro.
  • La progesterona se produce después de la ovulación en el cuerpo lúteo, lo que queda del folículo que liberó el óvulo. Estabiliza el endometrio y eleva ligeramente la temperatura corporal.

Las cuatro fases, paso a paso

1. Fase menstrual (aproximadamente del día 1 al 5)

Si en el ciclo anterior no hubo embarazo, los estrógenos y la progesterona bajan y el endometrio se desprende: eso es la regla. El sangrado suele durar de 2 a 7 días. Unas sustancias llamadas prostaglandinas hacen que el útero se contraiga para expulsar ese tejido, y por eso los cólicos son frecuentes los primeros días.

2. Fase folicular (del día 1 hasta la ovulación)

En sentido estricto, la fase folicular también empieza el día 1, al mismo tiempo que la regla, y dura hasta la ovulación. La FSH estimula el crecimiento de varios folículos y, por lo general, uno de ellos se vuelve dominante. El aumento de los estrógenos vuelve a engrosar el endometrio. Es la fase cuya duración más varía, y por eso tu ciclo completo puede ser más corto o más largo de un mes a otro.

3. Ovulación (un día, hacia la mitad del ciclo)

Cuando los estrógenos alcanzan un nivel suficiente, el cerebro libera un pico de LH y, en un plazo de 24 a 36 horas, el folículo dominante libera su óvulo. El óvulo solo sobrevive de 12 a 24 horas. La ovulación suele producirse entre 12 y 16 días antes de la siguiente regla, así que el famoso “día 14” solo se cumple en un ciclo medio de 28 días. Los días inmediatamente anteriores a la ovulación, junto con el propio día de la ovulación, forman tu ventana fértil.

4. Fase lútea (desde la ovulación hasta la siguiente regla)

El folículo vacío se convierte en el cuerpo lúteo y produce progesterona, que prepara el endometrio para un posible embarazo. Esta fase es bastante estable y suele durar unos 12 a 16 días. Si el óvulo no es fecundado, el cuerpo lúteo se degrada, los niveles hormonales caen y llega la siguiente regla, con la que vuelves al día 1.

Cómo puedes sentirte en cada fase

Cada persona es distinta, y el sueño, el estrés y la salud también influyen, pero muchas personas notan patrones como estos:

  • Fase menstrual: la energía puede bajar, y son frecuentes los cólicos, el dolor de espalda o el cansancio. Algunas personas también sienten alivio al desaparecer la tensión premenstrual.
  • Fase folicular: a medida que suben los estrógenos, muchas personas tienen más energía, más ganas de socializar y más motivación, y la piel suele verse más limpia.
  • Ovulación: la energía y el deseo sexual suelen alcanzar su punto máximo. Puede que notes un flujo transparente y elástico, o una breve punzada en un lado de la parte baja del vientre.
  • Fase lútea: la progesterona puede aportarte más calma o darte más sueño. En los últimos días, la caída de las hormonas puede traer hinchazón, sensibilidad en los senos, antojos, irritabilidad o granitos, las señales típicas del síndrome premenstrual.

Por qué ayuda llevar un registro del ciclo

Anotar cuándo empieza tu regla y cómo te sientes cada día convierte impresiones vagas en información útil:

  • Planificar con antelación: saber más o menos cuándo llegará tu próxima regla.
  • Conocerte mejor: detectar patrones que se repiten en tu ánimo, tu energía, tu sueño o tu piel, y tratarte con más cariño en los días difíciles.
  • Conocer tu ventana fértil: algo útil tanto si buscas un embarazo como si simplemente quieres entender tu cuerpo.
  • Detectar cambios a tiempo: una variación en la duración del ciclo, un sangrado más abundante o un dolor nuevo saltan a la vista cuando tienes un registro.

Empieza por lo sencillo: anota el primer día de cada regla y uno o dos síntomas que te interesen, como el estado de ánimo o los cólicos. Una aplicación de seguimiento del ciclo puede hacer los cálculos por ti, pero un calendario de papel también sirve. Al cabo de unos tres ciclos, tu propio ritmo suele verse con mucha más claridad.

Cuándo consultar al médico

Los ciclos varían, y que la regla se adelante o se retrase de vez en cuando rara vez es motivo de preocupación. Pero algunos cambios merecen una revisión.

Pide cita con un profesional de la salud, como tu médico de familia o tu ginecólogo, si tus ciclos duran habitualmente menos de 21 días o más de 35, si llevas 3 meses sin regla y no estás embarazada, si la regla te dura más de 7 días o es muy abundante, si sangras entre reglas o después de las relaciones sexuales, o si el dolor menstrual te impide hacer tus actividades habituales. También conviene comentar cualquier cambio repentino y duradero en tu patrón habitual.

Este artículo es solo informativo y no sustituye el consejo de un profesional de la salud.

Sigue tu ciclo gratis

Predicciones, síntomas y análisis en un calendario bonito y privado.

Empezar

Sigue leyendo